ENTREVISTAS

"El valor del área Legal está en entender el negocio, anticipar riesgos y encontrar soluciones que permitan avanzar"

"El valor del área Legal está en entender el negocio, anticipar riesgos y encontrar soluciones que permitan avanzar"


Durante mucho tiempo, el área Legal fue vista como el lugar al que se acudía para revisar un contrato, validar una decisión o resolver un problema. Hoy su rol se está ampliando: participa antes, entiende mejor el negocio y ayuda a encontrar alternativas para avanzar.

Para aportar desde ese lugar hay que entender qué se quiere lograr, anticipar dificultades y ayudar a encontrar alternativas. Eso requiere conocimiento jurídico, pero también escuchar, conocer el negocio y trabajar cerca de los demás equipos.

¿Cómo está cambiando el rol de Legal dentro de las organizaciones?

Las decisiones de negocio suelen tener implicancias comerciales, financieras, operativas y jurídicas al mismo tiempo. Por eso, para asesorar bien tenemos que comprender cómo funciona la organización y qué impacto puede tener nuestra recomendación en la práctica.

Una condición contractual puede estar muy bien redactada, pero también necesitamos entender cómo se va a cumplir y si responde a lo que las partes necesitan.

Nuestro aporte está en combinar el rigor jurídico con una mirada práctica y abierta a nuevas ideas. Participar desde el comienzo permite anticipar dificultades, proponer alternativas y explicar temas complejos de una manera clara para quienes tienen que decidir.

¿Cómo se equilibra el cuidado del riesgo con la necesidad de avanzar?

Para mí, la clave es involucrarnos temprano. Cuando conocemos un proyecto desde su origen, podemos identificar requisitos, consultas y plazos antes de que se hayan asumido compromisos o generado expectativas.

También hay que saber dimensionar los riesgos. No todos tienen el mismo impacto ni requieren las mismas medidas. Parte de nuestro trabajo es explicar qué merece especial atención, qué consecuencias puede tener y cómo podemos abordarlo.

Y después está el trabajo con las personas. Conocer cómo se organizan y cómo necesitan recibir la información ayuda a coordinarnos mejor. A veces hace falta sentarse a conversar; otras, alcanza con una respuesta de tres líneas. Hay que poder adaptarse sin perder precisión.

¿Qué cambia con la inteligencia artificial y qué sigue dependiendo de nosotros?

Veo un aporte muy concreto en tareas que llevan tiempo: ordenar información, comparar documentos, preparar borradores o detectar inconsistencias. Bien utilizada, puede ayudarnos a dedicar más atención al análisis y a las conversaciones necesarias para resolver un tema.

El criterio humano sigue siendo indispensable para interpretar el contexto, negociar y valorar las consecuencias de una decisión. Una respuesta puede ser jurídicamente correcta y, aun así, no ser la más adecuada para una situación determinada.

Además, que una herramienta responda en segundos no significa que podamos dar esa respuesta por buena con la misma rapidez. Hay que revisar, contrastar fuentes, cuidar la información que compartimos y entender sus límites. La responsabilidad por el asesoramiento sigue siendo nuestra.

¿Cómo se logra que el cumplimiento sea parte de la cultura y no solamente un procedimiento?

Haciendo que las personas entiendan para qué sirve y cómo se aplica a su trabajo. Es más fácil incorporar un control cuando se conoce qué riesgo ayuda a prevenir y en qué momento hay que hacerlo.

Desde Legal también tenemos que generar confianza para que los equipos consulten, planteen dudas o adviertan un error a tiempo. Eso exige estar disponibles y dar respuestas claras y prácticas. Aunque a veces el clásico «¿tenés un minuto?» llega justo cuando estamos intentando entender una cláusula que ya leímos cinco veces.

También tenemos que revisar nuestra forma de comunicar. Un procedimiento puede estar muy bien escrito, pero si resulta difícil de entender o aplicar, hay que trabajarlo con quienes lo usan.

Y tiene que haber coherencia desde quienes lideran: lo que se pide en las políticas y procedimientos debe reflejarse en las decisiones de todos los días.

¿Qué necesita hoy un profesional de Legal para aportar una mirada estratégica?

Si tuviera que elegir una habilidad, diría la capacidad de entender el negocio. Saber qué necesita el cliente, cómo funciona la operación y qué consecuencias puede tener una demora o una condición contractual cambia mucho la forma de asesorar.

También ayuda conocer de finanzas, estrategia, tecnología o marketing. Esa comprensión permite conversar mejor con las demás áreas y proponer soluciones que tengan sentido en la práctica.

Para desarrollar esa mirada hay que escuchar, hacer preguntas y tener la humildad de reconocer cuando no sabemos lo suficiente. Me gusta la idea de «saber diez mil para hablar uno»: detrás de una recomendación breve tiene que haber estudio y fundamento.

A veces la respuesta más profesional es «dejame estudiarlo». No somos un oráculo y tenemos la responsabilidad de analizar los temas en profundidad. Las buenas decisiones requieren estudio y, muchas veces, volver a mirar un asunto antes de responder.

Después hace falta creatividad para adaptar la solución a la necesidad concreta: cumplir con la normativa, cuidar los riesgos y, al mismo tiempo, darle espacio al negocio para desarrollarse. Ahí es donde el conocimiento jurídico se vuelve realmente útil para la organización.




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casos de éxito.



El valor del área Legal está en entender el negocio, anticipar riesgos y encontrar soluciones que permitan avanzar
— Alejandro Theodosopoulos · Gerente Legal